Según las convenciones que rigen en esta parcela minúscula del universo, hay medidas de vida denominadas años. Como mi actual existencia se desarrolla, sincrónicamente, en el lugar referido, he decidido aceptar las reglas, inventadas por antiguos tripulantes de la nave que habitamos, y jugar a que me someto a esos parámetros. Por lo tanto, festejo que un periodo nuevo comienza y otro, de numero menor, concluye, dejando residuos inconsistentes en la memoria eterna.
Dentro de esta ficción, tomo partido y construyo planes optando por caminos de grava o de cornisa, elijo utopías en vez de rumbos consensuados, me sumo a minorías flotantes para enfrentar a la pesada mayoría. En esta leve etapa me dispongo a ser poeta despojado, a pesar de los consejos de guerra y las recetas capitales. Un futuro incierto es más audaz y divertido que un continuo presente arbitrario, pues en este efímero transcurrir he comprobado que lo único constante es el cambio, y la riqueza material solo es válida cuando resulta de la abundancia interior. No hay bienes, hombres o emblemas que merezcan idolatría o sumisión, todo lo que se puede aprender está ya instalado dentro del ser que transita sobre este maravilloso punto cósmico, iluminado por un pequeño sol agonizante.
En lugar del calendario, utilizo la música para realizar inventarios vivenciales. Entonces sé que una determinada melodía corresponde al momento en que estuve enamorado, otra me devuelve la grata sensación de amistades sinceras. Basta encontrar, cantar o silbar el ritmo adecuado para recuperar emociones, sucesos y circunstancias.
Otro rasgo inhibidor que voy abandonando con el transcurso de estos ciclos, es el peso. Pues la firmeza impide desplegar las alas de la imaginación. Esa seguridad sin fisuras que exhiben los invasores, en realidad es un defecto, limitante de espíritu y libre albedrío.
Todo el ser se apresta a recibir el nuevo periodo, imbuido de independencia total y amor hacia el universo, destronando ceremonias paganas y festejos peligrosos, creados por el comercio para fomento del consumo a como de lugar.
Un padrenuestro recitado mientras sostenemos vasos plásticos desbordantes de alcohol, no es más que actuación hacia un Dios torpe, fácil de engañar.
02/09/10 | 15:24: AliciaF2 dice:
Albin, cuanto acierto tiene éste escrito de la evidencia que nos toca vivir, impuesta a rigor y persecución. Sos un valiente al exponer este tema. (El cual comparto de principio a fin)...y silencian los medios....y los enteros y lo que se cuadre en el camino.Débiles somos los seres humanos, al doblar la cabeza y seguir en la huella. Con cariño Alicia /Luz de Luna /.
02/09/10 | 14:31: Edgardo Donato Díaz - Mariposas Azules dice:
Un muy buen trabajo Albin. Reflexivo, realista, con definiciones contundentes, construye un alegato desesperado y actual, al que me adhiero (quien no podría). Estamos en un mundo estructuralmente materialista e insensible a ciertas cosas. Es bueno que quienes escribimos, sepamos definir y dar testimonio, sobre la existencia de otros modos de honrar y venerar la vida. Me encantó. Te dejo un abrazo. Con respetuoso afecto.
23/08/10 | 23:39: Albin dice:
cuánto me alegro, Rubor, de que encuentres solaz en mis letras, y coincidas conmigo. Abrazo
contesto a Sasha: sí, el cooperativismo es la respuesta, no sólo económica, pues se trata de una doctrina integral, holística, donde el dinero es un aspecto más. También atiende a la educación, ecología, solidaridad, salud, etc. Para mí es la alternativa válida. Gracias por pasar
"Admite esta oscura profecía
que ahora ronda los tejados"
bello, me cuelgo de estos versos y me hamaco en un cielo sin espinal.
Blanca
www.amanecelapalabra.blogspot.com